DIA INTERNACIONAL
DE LA MUJER 8.3.09
EL DOMINGO 8 DE MARZO A LAS 20 HORAS EN GALERIA MACHANGO, SITA EN AV. ALVARIZA Y 18 DE JULIO, MOVIMIENTO CULTURAL CAROLINO REALIZO EL HOMENAJE A LAS MUJERES CAROLINAS DE AYER Y DE HOY, QUE HAN SIDO PROPUESTAS POR NUESTROS INTEGRANTES Y POR CIUDADANOS CAROLINOS.FUE UNA NOCHE DE EMOCION Y DE APLAUSOS, DE AGRADECIMIENTO Y DE ORGULLO...MUJERES QUE ASISTIERON COMO EXPECTADORAS, SEGURAMENTE EL AÑO PROXIMO SERAN PROTAGONISTAS, LE INVITAMOS A CONOCERLAS...
EN ESTA PRIMER IMAGEN DISFRUTAMOS TRABAJOS REALIZADOS POR MARIELA CARBAJAL, INTEGRANTE DEL MOVIMIENTO CULTURA CAROLINO, QUIEN EXPONE A PUBLICO POR PRIMERA VEZ...
MUJERES DEL AYER
JOSEFA MARIANA DE LA LUZ
Una mujer entre dos mundos. 1725-1813. Destacaremos la figura de una mujer azoriano-carolina: Josefa Mariana de la Luz. Por documentos la encontramos como nacida alrededor de 1725 en la Isla Terceira, una de las nueve Islas del Archipiélago de Azores. A partir de 1741 bautiza varios hijos, junto a su esposo Manuel Correa Simões, en Minas Gerais, Brasil. Desde 1752 aparece bautizando más hijos en la Villa de Río Grande. La volvemos a encontrar entre las familias fundadoras de San Carlos. Después de haber enfrentado y vencido obstáculos físicos y espirituales durante toda su vida, Josefa Mariana fallece en la Villa de San Carlos en 1813. JACINTA Y EMILIA SILVA.Estas damas, dieron su apellido a Natalia, madre de Cayetano Silva y a su hijo y al descubrir sus dones musicales, cubren los costos de estudios con el Mtro. Rinaldi, Director de la Banda en San Carlos. Más tarde lo enviaron a Escuela de Artes y Oficios, que tenía una banda dirigida por Prof. Gerardo Grasso. Allí aprendió varios instrumentos. Hasta que partió a Brasil y luego a Buenos Aires, con su capacidad natural y los estudios ofrecidos por estas generosas mujeres solteras, que le vieron como un hijo y no, como el hijo de su criada.
EXILDA CARDOZO DE SILVERA.La primera actividad del Movimiento Cultural Carolino, fue visitar el Hogar que fundó.En la calle Juan de Dios Curbelo casi Ejido, en una modesta casa con gran terreno dedicado el cultivo de hortalizas y frutales, el 9 de julio de 1902 nació Exilda Cardozo. Llegó a formar parte de la familia de Fortunato y Juana Rosa, que tuvieron muchos hijos. Concurrió a la escuela de niños completando el ciclo, lo que le dio gran gusto por la lectura, sobre todo de poesía, memorizando muchísimos versos de poetas uruguayos. Con sus hermanas mayores, que eran modistas, aprendió el oficio y además algo de sastrería a lo que se dedicó por 40 años. A los 21 años contrajo matrimonio con Juan Manuel Silvera, de origen rural, pero, sin gusto por las tareas del campo, emigró a la ciudad y se dedicó a actividades comerciales muchos años de su vida. En 1925 nació el primero de sus nueve hijos. Atender a su familia y trabajar de modista no le dejaban mucho tiempo libre pero siempre pudo dar una ayuda a sus hermanos menesterosos. Era de temperamento recto pero alegre y positivo; le gustaba recitar y cantar en el hogar y en las ceremonias religiosas. Fue una católica práctica en el apostolado de amor al prójimo; siempre había en su puerta alguien a quien socorrer sin importar el sacrificio requerido. Fue miembro activo de instituciones parroquiales, amaba la asistencia social, trabajando en forma continua como integrante de la Conferencia de San Vicente de Paúl. Conocía las familias más indigentes, sus vidas, sus necesidades que siempre la preocupaban. Los niños y los ancianos eran los que más la conmovían. Fue catequista muchos años. Integró un taller de arreglo y distribución de ropas como actividad de San Vicente. Colaboró en las quermeses de beneficencia. Tenía gran colaboración entre los comerciantes y conseguía repartir pan dulce en Navidad y juguetes en Reyes. Sus actividades eran numerosas; visitaba los enfermos en el hospital y allí llevaba su colaboración espiritual o material. En una de dichas visitas supo de la muerte de un anciano por frío y fue como apretar el botón adecuado para ponerla en alerta y buscar apoyo para solucionar el problema de la ancianidad marginal. El Hogar necesitaba atención continua, económica, de salud, alimentación, etc. y ella tejía sus colchas para rifar, llevaba tortas o bizcochos para la merienda, bufandas, medias de lana, etc.No vivió mucho más, pero dio todo lo que estaba dentro de sus posibilidades, a sus viejos tan queridos.Falleció en 1975 tras una penosa enfermedad.
EXILDA CARDOZO DE SILVERA.La primera actividad del Movimiento Cultural Carolino, fue visitar el Hogar que fundó.En la calle Juan de Dios Curbelo casi Ejido, en una modesta casa con gran terreno dedicado el cultivo de hortalizas y frutales, el 9 de julio de 1902 nació Exilda Cardozo. Llegó a formar parte de la familia de Fortunato y Juana Rosa, que tuvieron muchos hijos. Concurrió a la escuela de niños completando el ciclo, lo que le dio gran gusto por la lectura, sobre todo de poesía, memorizando muchísimos versos de poetas uruguayos. Con sus hermanas mayores, que eran modistas, aprendió el oficio y además algo de sastrería a lo que se dedicó por 40 años. A los 21 años contrajo matrimonio con Juan Manuel Silvera, de origen rural, pero, sin gusto por las tareas del campo, emigró a la ciudad y se dedicó a actividades comerciales muchos años de su vida. En 1925 nació el primero de sus nueve hijos. Atender a su familia y trabajar de modista no le dejaban mucho tiempo libre pero siempre pudo dar una ayuda a sus hermanos menesterosos. Era de temperamento recto pero alegre y positivo; le gustaba recitar y cantar en el hogar y en las ceremonias religiosas. Fue una católica práctica en el apostolado de amor al prójimo; siempre había en su puerta alguien a quien socorrer sin importar el sacrificio requerido. Fue miembro activo de instituciones parroquiales, amaba la asistencia social, trabajando en forma continua como integrante de la Conferencia de San Vicente de Paúl. Conocía las familias más indigentes, sus vidas, sus necesidades que siempre la preocupaban. Los niños y los ancianos eran los que más la conmovían. Fue catequista muchos años. Integró un taller de arreglo y distribución de ropas como actividad de San Vicente. Colaboró en las quermeses de beneficencia. Tenía gran colaboración entre los comerciantes y conseguía repartir pan dulce en Navidad y juguetes en Reyes. Sus actividades eran numerosas; visitaba los enfermos en el hospital y allí llevaba su colaboración espiritual o material. En una de dichas visitas supo de la muerte de un anciano por frío y fue como apretar el botón adecuado para ponerla en alerta y buscar apoyo para solucionar el problema de la ancianidad marginal. El Hogar necesitaba atención continua, económica, de salud, alimentación, etc. y ella tejía sus colchas para rifar, llevaba tortas o bizcochos para la merienda, bufandas, medias de lana, etc.No vivió mucho más, pero dio todo lo que estaba dentro de sus posibilidades, a sus viejos tan queridos.Falleció en 1975 tras una penosa enfermedad.
JACINTA Y EMILIA SILVA.
Estas damas, dieron su apellido a Natalia, madre de Cayetano Silva y a su hijo y al descubrir sus dones musicales, cubren los costos de estudios con el Mtro. Rinaldi, Dir. de la Banda en San Carlos. Más tarde lo enviaron a Escuela de Artes y Oficios, que tenía una banda dirigida por Prof. Gerardo Grasso. Allí aprendió varios ins-trumentos. Hasta que partió a Brasil y luego a Buenos Aires, con su capacidad natural y los estudios ofrecidos por estas generosas mujeres solteras, que le vieron como un hijo y no, como el hijo de su criada.
Estas damas, dieron su apellido a Natalia, madre de Cayetano Silva y a su hijo y al descubrir sus dones musicales, cubren los costos de estudios con el Mtro. Rinaldi, Dir. de la Banda en San Carlos. Más tarde lo enviaron a Escuela de Artes y Oficios, que tenía una banda dirigida por Prof. Gerardo Grasso. Allí aprendió varios ins-trumentos. Hasta que partió a Brasil y luego a Buenos Aires, con su capacidad natural y los estudios ofrecidos por estas generosas mujeres solteras, que le vieron como un hijo y no, como el hijo de su criada.
EXILDA CARDOZO
La primera actividad del Movimiento Cultural Carolino, fue visitar el Hogar que fundó. En una modesta casa con gran terreno dedicado el cultivo de hortalizas y frutales, en 1902 nació Exilda Cardozo. Llegó a formar parte de la familia de Fortunato y Juana Rosa, que tuvieron muchos hijos. Concurrió a la escuela de niños completando el ciclo, lo que le dio gran gusto por la lectura, sobre todo de poesía, memorizando muchísimos versos de poetas uruguayos. Con sus hermanas mayores, que eran modistas, aprendió el oficio y además algo de sastrería a lo que se dedicó por 40 años. A los 21 años contrajo matrimonio con Juan Manuel Silvera, de origen rural, pero, sin gusto por las tareas del campo, emigró a la ciudad y se dedicó a actividades comerciales muchos años de su vida. En 1925 nació el primero de sus nueve hijos. Atender a su familia y trabajar de modista no le dejaban mucho tiempo libre pero siempre pudo dar una ayuda a sus her-manos menesterosos. Era de temperamento recto pero alegre y positivo; le gustaba recitar y cantar en el hogar y en las ceremonias religiosas. Fue una católica práctica en el apostolado de amor al prójimo; siempre había en su puerta alguien a quien socorrer sin importar el sacrificio requerido. Fue miembro activo de instituciones parroquiales, amaba la asistencia social, trabajando en forma continua como integrante de la Conferencia de distribución de ropas como actividad de San Vicente. Colaboró en las quermeses de beneficencia. Tenía gran colaboración entre los comerciantes y conseguía repartir pan dulce en Navidad y juguetes en Reyes. Sus actividades eran numerosas; visitaba los enfermos en el hospital y allí llevaba su colaboración espiritual o material. En una de dichas visitas supo de la muerte de un anciano por frío y fue como apretar el botón adecuado para ponerla en alerta y buscar apoyo para solucionar el problema de la ancianidad marginal. San Vicente de Paúl. Conocía las familias más indigentes, sus vidas, sus necesidades que siempre la preocupaban. Los niños y los ancianos eran los que más la conmovían. Fue catequista muchos años.
MUJERES DE HOY
ROSSANA BOTTAI
En busca de paz, se arman las guerras. Destrucción y muerte. Enfermedades. Hambre. Y gente que se siente ajena a esa sinrazón: escapa. Y ellos, como tantos, dejaron su Italia a bordo de un barco con destino incierto. Un amigo les sugirió San Carlos y hasta aquí llegaron Patria Riccetti y su esposo Gino Bottai. La hija de ambos, Rossana y los abuelos Armando Bottai y Ecla Torti de Bottai más tarde ,con una pequeña máquina de tejer. Fue ésta y la voluntad de vivir, las que dieron inicio a una empresa familiar. Y sin soñarlo seguro (porque cuando el hambre aprieta no hay tiempo para soñar) aquella empresa surgió como tal. Creció, creció. Los brazos de todos ellos tejían día y noche sin parar. Y siguió creciendo hasta que sus brazos no fueron suficientes y dieron cabida a muchos otros, los de otras mujeres para los que ese trabajo fue sustento. Sus tejidos recorren el mundo y han sido abrigo de famosos artistas y primeras damas y han sido también objetos de deseo para muchos otros. Con el fruto de su trabajo volvieron a su querida Italia pero siempre a pasear, su nido ya estaba en San Carlos. Y el tiempo pasó. La niña que llegó con nueve años es hoy la mujer que aparte de su rol de esposa, madre y abuela, ha mantenido por más de cincuenta años la tarea que le dejaron sus padres y su abuela. Actualmente en su local original, Rossana y su esposo, junto a sus fieles Mabel y Adriana, continúan hoy con orgullo el esfuerzo inicial.
MARIA GABINA NUÑEZ “COCA”.
MARIA GABINA NUÑEZ “COCA”.
En 1915, nace en Garzón, María Espino, “doña Coca”. Demuestra su afán de superación, antes de los diez años, iniciando su producción de boniatos. Con ellos compra una vaca y entonces, vende leche. Casada a la edad de 14 años, se traslada a nuestra ciudad a los 15, comenzando la labor que le sostendría toda la vida: el lavado. A orillas del arroyo comenzó con 3 lavados y llegó a los 45. A las 4: 30 iniciaba la sacrificada tarea, que se prolongaba a lo largo del día y ha dejado en sus rodillas y en su corazón, huellas Imborrables. Ocho hijos subsistían gracias a su esfuerzo. Su 1er. Plancha, a carbón, la compró en cuotas. Los lavados y las charlas, le dejaron ver varias generaciones junto al arroyo .Y fue la primera en socorrer bañistas o caídos por accidente. Recuerda exactamente el 12.2.42, cuando se inauguró el lavadero: 28 piletas y un baño. Hasta que en 1963, fue cerrado con ventanales… y a ella otorgaron la llave… Por ese medio, compró su casa, varios terrenos que disfrutan sus hijos y tres lecheras, que aumentaron sus ingresos. Diferentes etapas políticas le encontraron defendiendo su fuente laboral, hasta que finalmente, la destrucción de sus cuatro piletas asignadas, la dejó sin fuerzas… Lavó llorando muchos años en piletas prestadas, hasta que por fin… a los 87 se rindió… Aún espera el silencioso lavadero, la justa denominación con su nombre, propuesta y nunca autorizada…
MARIBEL HERNANDEZ.-
Carolina sensible a la necesidad ajena. Motiva su vocación: “a mí no me falta nada, gracias a Dios, pero a muchos si les falta”. Más que una acción social, hay una acción de amor… Por impulso de MARIA GRACIA ICASURIAGA, fundan en 1985 el Movimiento de Mujeres e San Carlos, con motivo de la mendicidad infantil. Un merendero en Sede del Club Libertad y cada día una panadería donaba lo necesario… y ellas compraban el resto. Hasta que la mano anónima, enviaba cada día lo necesario: cocoa, gofio, leche en polvo. Atendieron hasta 220 personas, de toda edad. El PIPER les llevó a Rodríguez Barrios, que funcionó hasta el siguiente gobierno. Y les ayudó el Pbro. Fernando Solá de la Capilla Sta. Teresita. Y por medio de él obtienen en préstamo la personería jurídica de la Iglesia. Y reciben la donación de un terreno municipal, y la semi-colaboración de INAU . Y la ayuda de socios colaboradores hizo el resto. Pidió donaciones de plásticos y cartones, que se transformaron en pisos y pintura del edificio que el municipio trocó por parte del terreno. Cien escolares y veinte adolescentes que protegieron, les motivaban. Hoy los jóvenes por convenio, construyen su propio local, junto al de los menores. También fundó junto a otros, la Comisión de Amigos del Hospital, que a pesar de su reciente denominación, sigue recibiendo un aporte como Centro Auxiliar. Gracias a este grupo, reciben donaciones incluso de otros países. Fundadora de la Red Social de San Carlos. Atenta a las necesidades generales de la ciudad, lograron la apertura de la Comisaría de la Mujer y la familia en nuestra ciudad y el Juzgado Penal. Hoy buscan la creación de la Oficina de Identif. Civil, recogiendo firmas, aunque la Ministra opina que un ómnibus tres días al mes bastaría. Enfrentar situaciones de verdadero riesgo, en total anonimato, es parte del trabajo, abandonando a veces las propias obligaciones familiares. Funda además en San Carlos la Comisión de Peluffo Giguens para ayuda de los niños con cáncer, atendiendo en un comienzo además a los de Maldonado, Pan de Azúcar y Rocha.
OLGA ROMERO DE RODRIGUEZ
Nació en 1924 y comenzó a los siete sus estudios en el único Instituto para ciegos del Uruguay. La Tesorera era Juana de Ibarbourou, quien entregaba regalos y poesías en las fiestas. Allí cumplió el programa normal pero en Braille. Todo exigía un gran esfuerzo de la memoria, sobretodo las matemáticas. Luego agregó a sus estudios la música. Tocaba piano con una mano y con la otra leía la partitura y viceversa. Su profesora fue la primera no vidente en el país: Elena Latorre. Se recibió con exámenes en La lira, igual que Fabini. Aprendió a tejer, labor que le sustentó, participando además, en exposiciones abiertas al público en el Subte. Fue elegida para clases de apoyo a los más jóvenes en todo lo que aprendió. Su espíritu intrépido y valiente, le llevó a inscribirse como docente de piano en Paraguay. Pero el amor la trajo a San Carlos, donde su esposo, que conoció en el Instituto, tenía su taller de escobas y cepillos. Seis meses de noviazgo fueron suficientes para iniciar esta nueva etapa, sin temor al cambio. Aprendió las calles de la ciudad de memoria y las tareas del hogar como todos:” todo se hace por 1ª. vez”. El desafío de los hijos le hizo necesaria ayuda, para darles de comer siendo bebés, pero nada más, pues nos dice:”yo hago todo como todos, pero más lento y los visto como me visto yo”. Perdió su esposo y al marcharse el último hijo decidió estar sola, “para aprender a no depender”. Integró además el Coro de la Alegría.